Mendocinos destacados en el mundo

Mendocinos destacados en el mundo

“Esto es muy bueno para quienes nos forman”

Durante casi 6 meses, trabajaron de lunes a sábado durante 11 horas cada día. Luego fue el momento del reconocimiento internacional y allí festejaron como lo hacen los jóvenes de su edad: con previa de fernet y salida. Se trata de tres estudiantes de arquitectura de la Universidad de Mendoza que ganaron el segundo premio entre 127 trabajos presentados en un concurso mundial de arquitectura sustentable organizado por una revista especializada de Singapur. 

El proyecto se basa en un complejo que alberga un edificio de oficinas y un parque de agua, ubicado en una nueva urbanización en la ciudad de Yakarta, donde viven más de 15 millones de habitantes. 

Por supuesto, entre los requisitos del trabajo estaba la utilización de los principios básicos de la arquitectura sustentable, es decir: el aprovechamiento de los recursos naturales de tal modo que minimicen el impacto ambiental de las construcciones sobre la naturaleza y sus habitantes. 

Iván Radrizzi (23), Francisco Rodríguez Rolfi (24) y José Ignacio Pino (23) ya terminaron de cursar la carrera de Arquitectura y sólo les resta presentar la tesis para obtener el título. Pero antes de eso, este grupo de amigos decidió poner a prueba sus conocimientos y presentar un ambicioso proyecto en un certamen organizado por la revista “Futurarq”, a miles de kilómetros del improvisado estudio que armaron en la calle Perito Moreno, de Godoy Cruz. 

“Cuando empezamos con la tesis de grado decidimos basarnos en el proyecto de este concurso que encontramos por Internet. La idea era probarnos ante un jurado de afuera. Pero además pusimos el ojo de nuestro trabajo en la cultura asiática, para regionalizarlo y que la gente de ese país se viera identificada con el edificio”, contaron los únicos latinoamericanos del certamen. 

Este trabajo de investigación previo de la cultura del lugar llevó unos dos meses y, a partir de allí, las diferencias de suelo y clima que existen entre nuestra provincia e Indonesia se fueron acotando para lograr un mejor manejo de los recursos de aquellas latitudes. 

Una vez presentado el material, Iván, José Ignacio y Francisco comenzaron la larga espera por la respuesta. Hace una semana llegó el ansiado mensaje que anunciaba que los futuros arquitectos habían obtenido el segundo lugar entre los 127 trabajos presentados. El premio que recibirán será la suma de mil dólares singapurenses, unos U$S 700, y la posibilidad de que el proyecto sea publicado en “Futurarq”. 

“Cuando nos enteramos de la buena noticia fue raro porque la esperábamos 15 días antes y se retrasó todo, pero en el momento nos quedamos helados. Recién cuando empezamos a contarlo a nuestras familias y profesores nos cayó la ficha de la dimensión y la importancia de lo que habíamos logrado. Esto de que nos hayan reconocido en el exterior también es muy bueno para el ámbito local y para quienes nos forman. En este sentido mucho tuvo que ver el aguante de nuestras familias y el aporte del arquitecto Emilio Piñeiro, nuestro guía en la tesis”, agregaron. 

Pero más allá de la euforia, los jóvenes se mostraron conscientes de haber marcado un camino para los más chicos, cualquiera sea la carrera de estudio. “Cuando se quiere, se puede, y sobre todo si te gusta lo que hacés, porque cuando disfrutás de eso, tarde o temprano el reconocimiento llega. En definitiva podés ganar o perder, pero ese esfuerzo muchas veces 
tiene su premio”, coincidieron. / LS


“Hay que participar en política y no tenerle miedo al cambio”

Ella está convencida de que es posible modificar la realidad a través del voto. La palabra clave, aseguró, es la participación, sobre todo de los jóvenes. “Nosotros no somos el problema, muchas veces se plantea así, creo que somos la solución. Por eso, hay que participar en política y no tenerle miedo al cambio”. Así se presentó Leila Mucarsel (22), la única latinoamericana que en siete días viajará a Nueva York para capacitarse en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). 

La estudiante de la carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la UNCuyo fue seleccionada por el organismo internacional entre más de mil postulantes, todos provenientes de países en vías de desarrollo. Leila fue la única joven de América latina elegida para viajar al Fondo de Población de Naciones Unidas (FPNU), en Nueva York, lugar en el que podrá trabajar durante cuatro meses y medio para mejorar los programas que esta institución tiene para los jóvenes. 

Junto con Leila viajarán otros cinco chicos que son de: la India, Afganistán, República de Uzbekistán, Jordania y de la República Democrática del Congo. “Podían presentarse a la beca jóvenes de países en vías de desarrollo. Además, era una condición muy importante tener injerencia en temáticas sociales y políticas”, enfatizó la chica, que a su regreso de Estados Unidos estará otros cuatro meses y medio en Buenos Aires, en la oficina nacional de la ONU. 

Para ella no es una novedad comprometerse con el cambio; por el contrario, desde que estaba en el secundario que trabaja en organizaciones destinadas a los jóvenes. Forma parte de la Red de Organizaciones Juveniles de Mendoza y, en el ámbito nacional, integra la Plataforma Federal de Jóvenes de la Argentina. 

“Siempre he participado en proyectos educativos no formales que involucran a los jóvenes. Por ejemplo, en temáticas que tienen que ver con ciudadanía y los derechos de la infancia”, contó Leila. 

Desde la próxima semana, ya que viaja el jueves, la becada de la ONU deberá abordar tópicos tales como: salud sexual y reproductiva, lucha contra el VIH/sida, pobreza, equidad de género y juventud. “Estas son las líneas de acción en la que vamos a trabajar en Nueva York, porque son los programas que tienen en funcionamiento”, señaló. 

“Estoy muy tranquila” 

Leila está contenta y muy tranquila, aunque este último estado se modificó después de que ayer por la mañana le avisaran que viaja la próxima semana al país del Norte. “Todo ha sido tan rápido, apliqué en marzo y ahora tengo que viajar el jueves”, relató ansiosa. 

La estudiante de Ciencias Políticas de la UNCuyo presentó toda su experiencia laboral en las organizaciones de la sociedad civil, más una hoja de vida, una carta de motivación personal y, finalmente, una entrevista telefónica que se extendió por más de cuarenta minutos. 

“Me llamaron directamente desde Nueva York, me hicieron todas las preguntas en inglés y quince días después me avisaron que había sido seleccionada”, recalcó la joven, que vive con sus padres y sus dos hermanas en Chacras de Coria, Luján de Cuyo. 

La chica anima a los jóvenes locales a que participen en política y no le teman al cambio. 

“Estamos tratando de que los chicos participen en las próximas elecciones, que formen parte de la democracia y que se animen a promover nuevas instancias de colaboración y proponer proyectos”, señaló. / PB

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Imagen Denuncian que hay casas inestables en Mendoza

Denuncian que hay casas inestables en Mendoza

El último censo nacional (2010), aseguraba que una de cada cuatro familias mendocinas (en su mayoría pobres, con necesidades básicas insatisfechas), vive en una casa precaria al borde de la inhabitabilidad por peligro de derrumbe. Estos hogares, si se los puede llamar de esta manera, están construidos a base de adobe (ladrillos de barro y paja), un material que no está preparado (ni habilitado) para hacerle frente a un movimiento tectónico de poca profundidad bajo la superficie terrestre.

 

Así, en función de los pocos datos oficiales que tiene la ciudadanía a su disposición, este medio pudo recolectar datos suministrados por profesionales que intentan darle luz a una de las peores caras del déficit habitacional: las casas precarias.

 

Al respecto, Ignacio Pinto, ingeniero civil, contó a El Ciudadano: “Trabajo en Las Heras desde el 2000 y te puedo asegurar que en estos 15 años no se ha avanzado mucho. Sigo viendo las mismas casas de adobe con gente viviendo adentro, muchas veces con familias hacinadas, lo que representa un mayor riesgo en caso de evacuación. Es simple, son familias pobres que no tienen otra alternativa que vivir en casas con más de 30 años en una zona sísmica. Eso no es seguro y es una alerta vigente que nos debe preocupar a todos como ciudadanos”.

 

Lo cierto es que después de un temblor, los primeros llamados de emergencia que alertan derrumbes provienen de casas de adobe.

 

La semana pasada, luego del terremoto en Coquimbo (Chile), se desplomó en Las Heras una casa de adobe de la que por suerte pudieron escapar a tiempo todos sus habitantes.

 

Y los ejemplos recientes son numerosos. En San Juan, precisamente en la localidad Zonda, hubo serias roturas de techos en cuatro casas, y a orillas del dique Ullum se derrumbaron dos casas construidas a partir de ladrillos de paja y barro.

 

“Yo no sé si este tipo de casas pueden soportar un movimiento por encima de los 8 grados. Como ingeniero civil no lo puedo asegurar. Lejos de sembrar el pánico, creo que debemos estar alertas e implementar más políticas habitacionales en relación a la calidad de viviendas en las que hoy viven muchos mendocinos. Muchas de estas son una verdadera bomba de tiempo”, comentó Pinto.

 

Sin embargo, la construcción de adobe también genera ambigüedad de opiniones entre los profesionales de la contrucción, ya que algunos consideran que este material puede ser verdaderamente antisísmico si se respetaran los cánones de construcción del siglo pasado. “Con las primeras corrientes migratorias en Mendoza se hicieron muchas casas de adobe que hoy siguen en pie. Pero estamos hablando de bases con 80 centímetros de ancho. Eso sí es antisísmico y ademas tiene además otros beneficios. Pero la verdad es que muchas casas de adobe construidas hace menos de 30 años, como sucede en casi toda la Cuarta Sección y Las Heras, no siguen estos parámetros históricos y producto de la industrialización de la vivienda se construyeron de adobe sobre muros que no tienen ese ancho –para reducir costos–, pero no son seguros”, comentó a El Ciudadano el arquitecto Iván Radrizzi.

 

Mientras tanto, según datos del INDEC, unos 100.000 mendocinos todavía viven en condiciones precarias y si bien los datos oficiales corresponden al año 2010, lo cierto es que en cinco años, la situación no ha cambiado considerablemente.

 

De esta forma, en una provincia ubicada en zona sísmica de alto riesgo y que hace cinco años tenía un 13% de casas inhabitables, se puede resolver que la gravedad del déficit de vivienda y de otros problemas sociales como la pobreza están tan presentes como ocultos por el Estado.

 

Además, a nivel nacional estos datos, revelados por el Censo 2010, marcan la magnitud del déficit habitacional, ya que engloban a más de 2 millones de familias. Al mismo tiempo, hay 2,5 millones de viviendas “deshabitadas”, en muchos casos como “refugio de inversión” o como segunda o tercera propiedad.

 

Finalmente, sobre un total de 40 millones de habitantes, 8.110.338 viven en 2.145.224 casas con piso de tierra o ladrillo suelto o adobe con otras carencias elementales, en ranchos, casillas, locales inhabitables o en piezas de inquilinatos, hoteles y pensiones que quizás en otras provincias no representen un gran peligro, pero en Mendoza son una bomba de tiempo.

 

Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano on line

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CONCURSO DE IDEAS: VIVIENDA SOCIAL URBANA Y RURAL

La Municipalidad de San Carlos junto a la Cátedra y el Instituto de Vivienda Social de la Facultad de Arquitectura (UM) celebraron un acuerdo de colaboración.

  De este modo, se instrumentó uno de los objetivos propuestos durante 2008: el Concurso de Vivienda Social Urbana y Rural en San Carlos. Treinta alumnos de 5º año de la FAUD fueron invitados y alojados en el albergue municipal durante tres días, visitando distintos distritos  para comprender  la problemática habitacional en su contexto rural.

   Los profesores responsables de dicha actividad y Jurado de Concurso fueron el Arq. Carlos Olguín, Arq. Graciela Storoni y Arq. Paulina Gil (por la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño) y Arq. Alfredo Barros, Arq. Ricardo LoGiudice y Miguel Funes (por la Municipalidad de San Carlos).

   Los objetivos del concurso fueron: tener en cuenta las cualidades y rasgos distintivos de la arquitectura de la zona; atender a la identidad cultural e idiosincrasia de los pobladores; dar respuestas a las características climáticas, paisaje, imagen y medio ambiente del departamento; considerar las experiencias y conocimiento alcanzado sobre arquitectura sustentable. 

   En la etapa proyectual se integraron grupos de aproximadamente tres alumnos, culminando con la entrega de 8 propuestas urbanas y 8 propuestas rurales que fueron expuestas en el Aula Magna de la Facultad y presentadas en el IV Congreso  Nacional de Vivienda Rural organizado por el Instituto Provincial de la Vivienda de la Provincia de Mendoza. La metodología de evaluación fue la valoración y ponderación de los siguientes indicadores:

-Formulación de premisas.  Identidad cultural. Rasgos distintivos de la zona (paisaje y clima)

-Concepto de sustentabilidad y su aplicación. Sistema de conservación de energía

-Originalidad de la propuesta. Relación con el contexto y resolución plástico- espacial

-Materialización, elección del sistema constructivo, estudio de detalles, tecnología aplicada

-Presentación, elementos de expresión, representación gráfica, claridad en expresión oral y literal.

    El análisis quedó plasmado en un acta de adjudicación de premio en cuya evaluación resultaron ganadoras una propuesta de prototipo urbana, una propuesta de prototipo  rural y una mención especial

        La Municipalidad de San Carlos otorgó a partir de diciembre de 2008 media beca por seis meses a cada uno de los integrantes de los grupos ganadores, período en el cual estarán abocados conjuntamente con el Municipio a definir la carpeta técnica de su propuesta adecuándola a presentación municipal y obtención para financiamiento de créditos oficiales y/o privados.

    Como conclusión, se destaca un importante aporte de diseño y tecnología innovadores, ya que las propuestas seleccionadas tienen volumetrías distintivas y como sistema constructivo los muros de gaviones y quincha con basamento de piedra que revalorizan la impronta del paisaje del departamento, adaptándose a las condiciones de sustentabilidad y disposiciones constructivas aprobadas por la  Municipalidad de San Carlos.

Los ganadores

En vivienda rural: Marcos Aguirre, Natalia Dengra, Agustín Indiveri y Julia Prieto.

En vivienda urbana: Pablo Daminato, Federico Caliri y De Haro. Mención en invovación tecnológica: José Ignacio Pino, Facundo Pizarro, Iván Radrizzi y Francisco Rodríguez Rolfi.